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La Ley de Thelema
"Hacer tu voluntad será el todo
de la Ley"
"No hay ley más allá de
Haz tu voluntad"
"(...) tú no tienes más derecho que hacer tu
voluntad. Haz eso, y ninguno dirá que no. Pues pura voluntad,
no atenuada por el propósito, libre de la lujuria del resultado,
es perfecta en todo sentido".
"El amor es la ley, el amor bajo la
voluntad".
"Todo hombre y toda mujer es una estrella".
A. TU DEBER PARA TI MISMO
1. Ubícate en el centro de tu propio
Universo.
"Soy la llama que arde en cada corazón
de hombre, y en el núcleo de cada estrella".
2. Explora la Naturaleza y Poderes de tu
propio Ser.
Esto incluye todo lo que es, o puede ser,
para ti; y debes aceptar todo exactamente como es en sí mismo,
como uno de los factores que contribuyen a formar tu Ser Verdadero.
Así, este Ser Verdadero incluye en última instancia
a todas las cosas; su descubrimiento es la Iniciación (la
peregrinación hacia el interior); y como la Naturaleza, que
está en continuo movimiento, este Ser Verdadero no debe ser
comprendido como algo estático, sino dinámico, no
como un Sustantivo, sino como un Verbo.
3. Desarrolla cada facultad que poseas, en
su debida armonía y proporción.
"La sabiduría dice: ¡sé
fuerte!
"¡Mas excede! ¡excede!
"¡Sé fuerte, oh hombre! goza todos los objetos
de los sentidos y el arrebato: no temas que ningún Dios te
negare por esto".
4. Contempla tu propia Naturaleza.
Considera cada elemento de tu Naturaleza
a la vez separado y en relación con el resto, para así
juzgar con precisión el propósito verdadero de la
totalidad de tu Ser.
5. Encuentra la fórmula que exprese
a este propósito o "Verdadera Voluntad", referida
de la
forma más simple posible. Aprende a comprender claramente
la mejor manera de manipular las energías bajo tu control,
para así obtener los resultados más favorables de
su interacción con la parte del Universo que todavía
no controlas.
6. Extiende al máximo los dominios
de tu conciencia, así como su control sobre todas las fuerzas
que le son ajenas.
Haz esto aplicando tus facultades cada vez
más fuerte y hábilmente, a la percepción más
fina, clara, abarcadadora, y precisa; a la mejor comprensión;
y al gobierno más sabiamente organizado, de ese Universo
externo.
7. Nunca permitas que los pensamientos o
la voluntad de cualquier otro Ser interfieran con los tuyos.
Manténte constantemente vigilante
para resentirte de, y en alerta para resistirte a, cualquier intento
de cualquier otro Ser por influenciarte de cualquier otra manera
que no sea aportar nuevos datos a tu experiencia del Universo; o
ayudarte, mediante una apasionada fusión, a alcanzar una
síntesis superior de la verdad. Debes mantener esta vigilia
con un ardor inconquistable, con la vehemencia de una pasión
que no puede ser apagada.
8. No reprimas ni limites ningún instinto
verdadero de tu Naturaleza; pero dedícalos todos en su perfección
al solo servicio de tu Verdadera Voluntad.
"Sé magnánimo por lo
tanto"
"La palabra de pecado es Restricción.
¡Oh hombre! ¡No rehuses a tu esposa, si ella desea!
¡Oh amante, si tu quieres, parte! No hay vínculo que
pueda unir lo dividido que no sea el amor: todo lo demás
es una maldición. ¡Malditos! ¡Malditos sean por
los eones! Infierno".
"Así con todo lo tuyo; no tienes
más derecho que hacer tu voluntad. Haz eso, y nadie dirá
nada. Pues pura voluntad, no atenuada por el propósito, liberada
de la lujuria del resultado, es perfecta desde todo punto de vista".
"Harán acopio de bienes y provisión
de mujeres y especias; llevarán ricas joyas; excederán
a las naciones de la tierra en esplendor y orgullo; pero siempre
en el amor a mí, y así vendrán a mi alegría".
9. ¡Regocíjate!
"Recuerden todos ustedes que la existencia
es pura alegría; que todas las penas no son más que
sombras; pasan y están concluidas; pero hay aquello que resta".
"¡Pero ustedes, oh mi pueblo,
sublévense y despierten! ¡Que los rituales se lleven
a cabo correctamente, con alegría y belleza (...) ¡Un
fiesta para el fuego y una fiesta para el agua; una fiesta para
la vida y una fiesta mayor para la muerte! ¡Una fiesta cada
día en vuestros corazones, en la alegría de mi arrebato!
Una fiesta cada noche a Nu, y el placer del deleite más entrañable!
¡Sí! ¡Festejad!
¡Regocijáos! No hay miedo de aquí en más.
Hay la disolución, y el éxtasis eterno en los besos
de Nu".
"¡Ahora regocíjate! ¡ahora entra en nuestro
esplendor y arrebato! ¡Entra en nuestra paz apasionada, y
escribe dulces palabras para los Reyes!
"¡Estremécete con el goce
de vida y muerte! ¡Ah! tu muerte será hermosa: quienes
la vean se alegrarán. Tu muerte será el sello de la
promesa de nuestro longevo amor. ¡Ven! ¡Eleva el corazón
tuyo y regocíjate!".
"¿Puede Dios vivir en un perro?
¡No! mas los encumbrados son de los nuestros. Se regocijarán,
nuestros elegidos: los que se lamentan no son de los nuestros. Belleza
y fortaleza, risa cantarina y delicioso langor, fuerza y fuego,
son nuestros".
B. TU DEBER HACIA OTROS INDIVIDUOS,
HOMBRES Y MUJERES
1. "El amor es la ley, el amor bajo
la voluntad".
Únete apasionadamente con toda forma
de conciencia, destruyendo así la sensación de estar
separado del Todo; y creando en el Universo un nuevo patrón
con el cual medirlo.
2. "¡Como hermanos, pelead!".
"Si él es un Rey, tú no
puedes herirlo".
Sacar a la luz las diferencias entre dos,
resulta útil a ambos para medir la posición de cada
uno con respecto a la totalidad. El combate estimula la energía
viril o creativa; y, como el amor, del cual es una forma, excita
la mente hasta un orgasmo que le permite trascender su torpeza racional.
3. Abstente de toda interferencia con otras
voluntades.
"¡Cuidáos de que ninguno
fuerce al otro, Rey contra Rey!".
(El amor y la guerra a los que se refieren
las sentencias anteriores son de la misma naturaleza que el deporte,
donde uno respeta a su oponente y aprende de él, pero nunca
interfiere con él fuera del juego).
Buscar dominar o influenciar
a otro es buscar deformarlo o destruirlo; y él es una parte
necesaria de nuestro propio Universo, es decir, de nuestro ser.
4. Busca, si es esa tu voluntad, iluminar
a otros cuando surja la necesidad.
Esto puede ser hecho, y siempre respetando estrictamente la actitud
del buen deportista, cuando la persona esté sufriendo por
su incapacidad para comprenderse claramente, y especialmente cuando
pide la ayuda, pues su oscuridad puede impedir la propia percepción
de la percepción.
(Incluso su oscuridad puedes servir como
advertencia, o para despertar el propio interés).
También
es admisible la ayuda cuando su ignorancia lo ha llevado a interferir
con la propia voluntad. En todos los casos, toda interferencia es
peligrosa, y exige el ejercicio de una extrema habilidad y un buen
juicio fortalecido por la experiencia.
Influenciar a otro es dejar sin guardia la
propia fortaleza; y el intento generalmente termina con la pérdida
de la soberanía sobre uno mismo.
5. ¡Adora todo!
"Todo hombre y toda mujer es una estrella".
"Sea la piedad dejada de lado: ¡malditos los que se compadecen!".
"Nada tenemos con el descastado y el
incapaz: que mueran en su miseria. Pues no sienten. La compasión
es el vicio de los reyes: aplasta al miserable y al débil:
esta es la ley del fuerte: esta es nuestra ley, y el goce del mundo.
No pienses, oh rey, en esa mentira: Que Tú Debes Morir: verdaderamente
no has de morir, sino vivir. Ahora que sea comprendido: Si el cuerpo
del Rey se disuelve, permanecerá por siempre en puro éxtasis.
¡Nuit! ¡Hadit! ¡Ra-Hoor-Khuit! El Sol, Fuerza
y Visión, Luz; son estos para los siervos de la Estrella
y la Serpiente".
Cada ser es, exactamente en la misma forma
que tú, el único centro de un Universo que no es en
absoluto idéntico, ni siquiera asimilable, al tuyo. Aquél
Universo impersonal de la "Naturaleza" es sólo
una abstracción, aproximadamente cierta, de aquéllos
factores que por conveniencia se consideran comunes a todos. El
Universo de otro ser, es por lo tanto necesariamente desconocido
e incognoscible para ti; aunque es capaz de inducir corrientes de
energía en tu Universo, determinando en parte tus reacciones.
Por lo tanto sírvete de hombres y mujeres, con absoluto respeto
a los inviolables estándares de medida; verifica tus propias
observaciones cotejándolas con similares juicios emitidos
por ellos; y, estudiando los métodos que determinan su éxito
o fracaso, adquiere para ti mismo el ingenio y la habilidad necesarios
para hacer frente a tus propios problemas.
C. TU DEBER PARA CON LA HUMANIDAD
1. Establece la Ley de Thelema como la única
base de conducta.
Siendo el bienestar de la raza, en muchos
aspectos, necesario para el tuyo propio, y ambos principalmente
el resultado de la sabia e inteligente observancia de la ley de
Thelema, es de primerísima importancia para ti que todo individuo
acepte con franqueza esa Ley, y se gobierne a sí mismo en
estricto acuerdo con ella. Puedes considerar el establecimiento
de la Ley de Thelema como una parte esencial de tu propia Verdadera
Voluntad, ya que cualquiera sea la naturaleza última de esa
voluntad, es evidente que la condición necesaria para ejecutarla
es la libertad con respecto a toda interferencia externa.
Los gobiernos a menudo exhiben la más
deplorable estupidez, sin importar cuán iluminados puedan
ser los hombres que los componen y constituyen, o las gentes cuyos
destinos dirigen.
Concierne por lo tanto a todo hombre y mujer,
el dar los pasos necesarios para revisar a la luz de la Ley de Thelema
todos los estatutos existentes. Siendo ésta una Ley de Libertad,
la meta de la legislación debe ser asegurar la más
amplia libertad para cada individuo del Estado, absteniéndose
de la presuntuosa suposición de que cualquier ideal positivo
es digno de ser obtenido.
"La palabra de Pecado es Restricción".
El crimen es, esencialmente, la restricción
de la libertad del individuo ultrajado. (Por ejemplo, el asesinato
restringe la libertad de vivir; el robo restringe el derecho a gozar
los frutos de la propia labor; la emisión indiscriminada
de moneda restringe el derecho del individuo a la seguridad del
cambio; etc.) Es entonces el deber común prevenir el crimen
segregando al criminal, y mediante la amenaza de las represalias;
también enseñando al criminal que sus actos, correctamente
analizados, son contrarios a su propia Verdadera Voluntad (esto
a menudo puede llevarse a cabo quitándole al criminal el
mismo derecho que él ha negado a los demás; de modo
que al dejar fuera de la ley al ladrón, éste se sienta
constantemente ansioso por las seguridad de sus propias posesiones,
sin la protección del Estado). La regla es bien sencilla.
Aquél que viola cualquier derecho
está declarando mágicamente la inexistencia de dicho
derecho; por lo tanto así es, para él.
Siendo el crimen una directa violación
espiritual a la Ley de Thelema, no debe ser tolerado dentro de la
comunidad. Aquéllos que posean este instinto deben ser segregados
en un asentamiento donde puedan construir un estado propio, aprendiendo
así, de ellos mismos, la necesidad de imponer y mantener
leyes de justicia. Todos los crímenes artificiales deben
ser abolidos. Cuando desaparezcan las restricciones exageradas,
será la mayor libertad del individuo la que le enseñe
a evitar los actos que realmente restringen a los derechos naturales.
De esta forma, el verdadero crimen disminuirá dramáticamente.
La forma de administrar la Ley debe ser simplificada
merced a hombres entrenados, de probadas rectitud y discreción,
cuya voluntad sea cumplir con esta función en la comunidad,
resolviendo todos los reclamos por el principio abstracto de la
Ley de Thelema, y dando su fallo en relación a la restricción
real causada por la ofensa. El fin último es por lo tanto
la reintegración de la conciencia, sobre la base de verdaderos
principios científicos, como el guardián de la conducta,
el monitor de la gente, y la garantía de los gobernantes.
D. TU DEBER PARA CON TODOS LOS DEMÁS
SERES Y COSAS
1.Aplica la Ley de Thelema a todos los problemas
de capacidad, uso y desarrollo.
Es un abuso de la Ley de Thelema el abusar
de las cualidades naturales de cualquier animal u objeto separándolo
de su función apropiada, función que está determinada
por las consideraciones de su historia y estructura. Por lo tanto,
entrenar niños para realizar operaciones mentales, o para
cumplir misiones para las que no están cualificados, es un
crimen contra la naturaleza. Similarmente, construir casas con materiales
de mala calidad, adulterar alimentos, destruir selvas, etc., etc.,
es ofensivo.
La Ley de Thelema debe ser aplicada sin hesitaciones
para resolver cualquier interrogante de conducta. La capacidad inherente
de cualquier cosa, para cualquier fin determinado, debe ser el único
criterio a considerar.
Los conflictos entre intereses surgirán
con frecuencia, a veces sólo en apariencia, a veces realmente.
Estos casos deben decidirse por la valoración general de
las partes contendientes, según la escala de la Naturaleza.
Así, por ejemplo, un árbol tiene derecho a su vida;
pero siendo un hombre más que un árbol, si surge la
necesidad puede cortarlo para obtener combustible o cobijo. Incluso
en este caso, que se le recuerde que la Ley nunca deja infracciones
sin vengar: como cuando la deforestación lasciva ha arruinado
un clima o un suelo; o cuando la importación de conejos como
sustituto alimenticio barato ha creado una plaga.
Observa que la violación de la Ley
de Thelema provoca enfermedades acumulativas. El drenaje de las
poblaciones rurales hacia las grandes ciudades, principalmente porque
se las convence de abandonar sus ideales naturales, no sólo
ha vuelto al campo menos tolerable para el campesino, sino que ha
degradado las ciudades. Y el error tiende a incrementarse en progresión
geométrica, hasta que cualquier solución resulte inconcebible
y toda la estructura de la sociedad resulte amenazada por la ruina.
La sabia aplicación de la Ley de Thelema,
basada en la observación y la experiencia, debe funcionar
en consciente armonía con la Evolución. Los experimentos
relativos a la creación, concernientes a la variación
de los tipos ya existentes, no sólo son lícitos, sino
también necesarios.
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